Un buen abogado de familia ha de saber escuchar.

Cuando llegamos al despacho, nos vienen a la mente infinidad de vivencias y momentos. Es normal no tener claro que es lo fundamental y qué debemos explicarle, por lo que será el abogado de familia el que se encargue de extraer lo que realmente es importante, es decir, incidirá en aquellos puntos vitales sobre los que va a recaer la demanda y si para ello tiene que redireccionar la conversación, lo hará sin problemas. Sería conveniente que si el abogado de familia no considera relevante algún detalle, mencione el porqué, es decir que indique si lo que se pretende, forma parte de otro procedimiento, si lo que explica el cliente, el juez no lo valora, o si no hace falta ahondar en según qué detalles, etc. Más que nada para que tengamos una mayor seguridad.

Los abogados de familia deben adelantarse a los acontecimientos.

En cualquier rama del derecho es importante, pero en familia resulta de vital importancia poder adelantarse al contrario y enfocar las cosas de una manera o de otra para conseguir nuestras pretensiones o poder probar o rebatir lo que nos alega el contrario.

Suele ocurrir que en los divorcios de mutuo acuerdo, se infravaloren mucho las negociaciones por el simple hecho de no acudir a juicio, pero es muy importante que en la negociación de un convenio se tengan todos los puntos claros por adelantado, y se dispongan de todas las pruebas de los aspectos que queremos negociar, hecho que será muy importante y que conseguirá que se saque el máximo partido a la negociación.

Abogado especializado en familia y en la fiscalidad del divorcio:

La especialización también es un punto muy importante, en estos momentos de crisis todo el mundo intenta abarcar más campos para conseguir captar más clientes.

Las materias en derecho son muy extensas y no todos los abogados que saben de derecho civil, dominan el tema de familia.

Los aspectos fiscales en la parte de familia suelen ser los grandes olvidados por la mayoría de los profesionales que se dedican a estos temas, ya que si tiene una gran complejidad llegar a un acuerdo en ciertos aspectos, añadir figuras jurídicas que complican más la cosa, puede ser más complejo todavía. Pero es un tema que no se debe olvidar ya que el pago de una prestación si lo incluimos bajo un concepto u otro puede hacernos deducir esas cantidades en la declaración de la renta, o aumentar nuestros gastos de manera considerable.

Es importante contratar un abogado o abogada que domine estos temas para que el divorcio aunque sea de mutuo acuerdo, sea el más beneficioso para nuestros intereses.

El abogado especialista debe realizar un presupuesto o hoja de encargo al inicio.

Es importante que tras la primera visita o exposición del caso, el abogado especialista realice un presupuesto bastante aproximado de lo que serán los honorarios finales. Se ha de tener en cuenta que al final del procedimiento puede haberse realizado alguna gestión que no estuviera prevista, como el envío de algún burofax, la participación de algún perito, la remisión de la documentación al contrario vía mensajería… etc. Por eso es importante que el presupuesto sea lo más detallado posible, para evitar malos entendidos después.

El abogado debe tener contacto directo con los clientes.

A todos nos gusta contactar rápidamente con la persona que queremos hablar y nos da mucha rabia pasar por centralitas que te tienen media vida esperando para que después el abogado no llame o lo haga pasado una semana. Se ha de tener en cuenta que el letrado es una persona más y no sólo llevará nuestro caso, por lo que la mayoría del tiempo puede estar atendiendo otros clientes, en el Juzgado o redactando las demandas, por lo que en muchas ocasiones puede no estar disponible. Pero lo que caracterizará a un buen abogado matrimonialista, será que a pesar de encontrarse en esas condiciones, lo hará saber y en cuanto tenga un momento, entendemos que en un periodo de cómo máximo 24 horas, (dentro de los horarios comerciales ) intentará ponerse en contacto con nosotros.

Un buen abogado no siempre aconseja ir a juicio.

Cuando pensamos en un buen abogado, lo imaginamos directamente en la sala de juicios, con una expresión y unas maneras muy agresivas defendiendo nuestra postura. Pues bien, no siempre el buen abogado aconsejará acudir a juicio, en muchas ocasiones un divorcio puede iniciarse de manera contenciosa y después posteriormente se pueden ir acercando posiciones con la negociación. A veces la rabia que sentimos por los sucesos ocurridos durante el matrimonio, o la simple lucha de egos, nos hace empecinarnos en iniciar un procedimiento bajo la equivocada idea de que seguro el Juez nos dará la razón, o la rígida postura de que antes de aceptar lo que diga el otro, que me lo imponga un tercero. Cosa que no siempre es conveniente ya que el resultado puede ser no deseado para ninguna de las partes.

Por tanto, el buen abogado puede y debe intentar llegar a una solución amistosa con el contrario.

Que el trato sea siempre con el mismo abogado.

En muchos bufetes de abogados, los casos los lleva un equipo de profesionales, es decir, que pueden haber dos personas o más con las que se comunique el cliente, o bien uno dirige y el otro ejecuta. Esto, aunque a primera vista puede parecer una ventaja porque muchas personas estén trabajando en mi caso, aporten ideas nuevas y diferentes puntos de vista, con el tiempo puede convertirse en una fuente de conflictos. Estos problemas pueden surgir por diferentes motivos tales como que el cliente comente algo a uno de los abogados y no le llegue al otro profesional, porque existe una mayor afinidad con alguno de ellos, o bien la información se pierde. Como excepciones a este aspecto, habría que distinguir dos supuestos en los que no sería perjudicial que el caso lo llevase otra persona. Uno de estos supuestos sería por ejemplo en caso de enfermedad, ya que a veces para que el procedimiento no se alargue demasiado puede ser más beneficioso que lo lleve un compañero. Otro de los supuestos sería que se traten aspectos fiscales, por ejemplo en divorcios en los que se realice la división de la cosa común o existan pensiones, donde puede ser beneficiosa la intervención de un abogado experto en fiscalidad que analice detenidamente las consecuencias de tomar una u otra decisión.

El abogado o abogada debe estar reciclándose constantemente.

Que la abogada sea experimentada, pero esté al día de las modificaciones legislativas. En Derecho, la veteranía es un grado, por lo que una profesional con un amplio conocimiento previo siempre será muy ventajoso, pero de nada sirve, que se tenga experiencia si no se está al día de las últimas modificaciones, ya que te pueden hacer perder el caso por aplicar una normativa que ya no se encuentra en vigor.

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