Elegir un abogado acorde a nuestras necesidades no es fácil.

La figura del abogado esta cada día más desprestigiada en nuestro país, ya no es como antes en que cuanto se decía que alguien era abogado, se impregnaba un halo de respeto a su alrededor y se le presuponía una gran sabiduría.

Muchas son las encuestas en las que junto con los banqueros, los abogados son considerados actualmente, los profesionales que menos confianza generan.

Somos muchas las personas  que nos dedicamos a esta profesión, y lamentablemente algunos han optado por abaratar costes de manera insostenible y tratar la profesión como si se vendieran verduras en el mercado. Es cierto que  todos nos hemos tenido que adaptar a las condiciones actuales, y que se han de flexibilizar las tarifas, las formas y adaptarnos a los nuevos tiempos y tecnologías,   pero no a costa de dar un pésimo servicio legal al cliente.

Después de unos cuantos años de ejercicio, he podido constatar cuales son las principales equivocaciones que comenten las personas al contratar un abogado.

elegir un abogado

Errores comunes que hacen elegir mal al abogado que nos va a defender.

1. Basarse únicamente en el precio

El precio puede ser una opción diferencial, pero nunca ha de ser lo que nos impulse a quedarnos con uno u otro profesional.

Un buen abogado ha tenido que pasar por como mínimo, cuatro o cinco años de carrera, debe formarse, haber cursado algún máster o posgrado de especialización,  debe comprarse libros, apuntarse a cursos y conferencias, pertenecer a alguna asociación, tener experiencia y todo ello supone un conste que el profesional ha abonado previamente.  Para dar una respuesta inmediata o no, pero certera, ha requerido de muchos elementos que tienen un coste a parte de los innatos a ejercicio  (mantenimiento del despacho, suministros, gastos del programa de  gestión de expedientes, de la cuota colegial, web, dominios, nuevas tecnologías, base de datos de jurisprudencia)  que normalmente el cliente no tiene en cuenta y que deben pagarse en los honorarios, para dar un mejor servicio.

Todo eso, tiene un precio y por mucho que se quiera abaratar, no puede darse un servicio de calidad si no se paga un mínimo, no se puede presentar una demanda en la que existe un gran trabajo de estudio previo, de redacción, de búsqueda de jurisprudencia y legislación,  y en la  que  se ha invertido mucho tiempo en contactar con el  cliente y en las negociaciones con el contrario,  si no se paga por ello.

Los duros a cuatro pesetas no existen.

2. Pensar que el abogado que no habla mucho en juicio o habla menos que la parte contraria, lo hace mal

Nos suele gustar bastante que los abogados hablen y hablen en el juicio y expongan en una larguísima explicación nuestro caso, y contra más detallada, y extensa, más nos gusta. Y es que de esa manera  nos hace el efecto, que tenemos muchos números de ganar la batalla y que al contrario le estamos metiendo una paliza dialéctica que ayudará a que  se haga Justicia,  entendiendo por supuesto, que si se ha hecho justicia es porque nos han dado la razón.

Pues no siempre es acertado tener esa postura, hemos de tener en cuenta que nuestro juicio puede ser el 15º en la mañana, así que cuando llegan las 13.00, la atención del juez, como persona que es, puede haber disminuido considerablemente. Así que decir menos cosas. de una manera más concreta,  e incidir únicamente en los puntos que no han quedado claros en la demanda, sin repetir tres veces lo mismo,  puede ser mejor opción que hacer una interminable explicación en la que su Señoría hace rato que ha desconectado, y está pensando en si va a comer lentejas o macarrones.

3. Demandar a cuanta más gente mejor

Es habitual oír, “mi abogado los ha demandado a todos”, y el cliente satisfecho ve a cinco personas negociando en los pasillos o  en el Juicio  contra su abogado, lo cual le hace pensar que su letrado es muy bueno, y podría luchar contra un ejército si hiciera falta. Es cierto que  hay veces en que es necesario dirigir la demanda contra varias personas o empresas, para evitar que la inadmitan,  pero algunos compañeros tienen cierta tendencia a abusar de ello para que el cliente lo valore más, ya que la mayoría de las veces, se podría prescindir  de muchas de  las partes demandadas. Esto suele ser muy frecuente en el ámbito laboral, en el que se  demanda a infinidad de personas que de entrada ya se sabe que nada tienen que ver en el asunto.

4. Contratar al abogado únicamente cuando el problema ya se ha producido

A veces un asesoramiento preventivo puede evitarnos muchos dolores de cabeza y tener que desembolsar mucho dinero posteriormente.

Solemos acudir al profesional cuando la situación ya está totalmente liada, pero si actuásemos con un asesoramiento legal previo por  60 o 120 € dependiendo de la consulta, podríamos llegar a evitar un gran conflicto posterior.

5. Un abogado mediático no tiene porque ser mucho mejor que otro que no lo es

Mucha gente se deja guiar por los anuncios, por la prensa, por la publicidad y la verdad es que un abogado que sea mediático, no quiere decir, que automáticamente sea bueno,  por supuesto que puede serlo, no lo ponemos en duda, todos intentamos estar ahí de un modo u otro,  pero no hay que escoger un abogado simplemente porque aparezca en los medios.

En muchas ocasiones ha llegado el cliente asustado comentando que el abogado contrario era muy conocido en televisión. Sin darle ninguna importancia, le he  respondido que eso no me causaba la más mínima preocupación ya que en varias ocasiones he ganado casos a abogados más mediáticos que yo. Pero estoy segura de que  la verdadera tranquilidad ha llegado al cliente cuando ha tenido la sentencia favorable en sus manos.

Y es que muchas veces el abogado que lleva el caso, es otro distinto al que se le encomienda el asunto, precisamente por eso, porque con tanta aparición en medios,  no se llega a todo y el caso lo acaba llevando el becario de turno con el que ni si quiera hemos hablado una sola vez.

Estoy segura que con estos cinco pasos será más fácil elegir el mejor abogado, y si estás pensando en divorciarte, te recomiendo leas este post con los pasos a seguir para que tu divorcio de mutuo acuerdo sea un éxito total.

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